Psicólogos especialistas en el tratamiento de la Ansiedad

Ansiedad: en qué consiste y por qué la padezco

La ansiedad es una emoción común a todos los seres humanos. Y como otras emociones que experimenta el ser humano, esta cumple una función. Se trata de prepararnos ante lo que podría ser peligroso, activándose frente a la percepción de una amenaza o peligro. Así, se podría definir como una respuesta fisiológica de alarma.

Podemos decir que, el hecho de tener ansiedad, funciona como un sistema de alarma interno. Y es que siempre ha servido al ser humano para prepararse ante lo que pueda venir.

Como cualquier otra emoción, es útil y adaptativa en muchas situaciones de nuestra vida (siempre que impliquen un peligro real). Por ejemplo: para ponernos a resguardo ante cualquier situación externa verdaderamente peligrosa, como puede ser un animal fiero o estar a punto de ser atropellados.

También es muy útil en otras situaciones, como empezar a estudiar ante un examen importante o entregar a tiempo una tarea en nuestro trabajo. Son situaciones puntuales en las que la ansiedad nos ayuda a resolverlas.  Es un aliado, es controlable y comprensible por la tarea que tenemos delante, aunque a veces no sea cómoda. Este tipo de ansiedad no implica un sufrimiento grave, y sería la denominada “ansiedad buena”.

Sin embargo, a veces ocurre que toda esta precisa maquinaria de prevención de accidentes y demás desastres no funciona como debiera y se dispara la reacción de alarma ante estímulos inofensivos. El inconveniente es que esta respuesta ancestral, que era muy buena para huir de los depredadores, ya no es tan buena para afrontar las dificultades del día a día. De nada me sirve estar preparado para correr cuando me enfrento a un examen o a una situación difícil en el trabajo. Es más, la mayoría de las ocasiones resulta contraproducente y condiciona muchísimo nuestra vida.

Principales situaciones que pueden provocar un estado de ansiedad

Existen determinadas situaciones y experiencias que pueden dar lugar a esta ansiedad de la que hablamos. Entre ellas, vamos a ver las más comunes:

  • Situaciones de peligro físico. Como hemos dicho antes, la ansiedad es un estado de alarma que se produce ante determinados peligros. Un animal, una caída, un accidente… etc.
  • Escenarios que presenten elementos propensos a la fobia. En este punto hablamos de acciones como viaje en avión, miedo a las agujas, temor a encerrarse en un ascensor… una serie de situaciones que encienden ese estado de alarma, incluso sin haber peligro real.
  • Momentos de examen o juicio. Cuando sentimos que nos están evaluando, ya sea en una prueba, un test en la universidad, un examen de conducir… donde el resultado puede ser negativo, la ansiedad llega a dispararse en algunos casos, por temor a ese resultado.
  • Falta de control sobre una situación. A veces pueden darse situaciones en las que el paciente siente que pierde el control, bien sobre la misma, sobre sus acciones o sobre los resultados que están a punto de producirse. Esto le lleva a un estado de ansiedad por encima de lo común.
  • Miedo a padecer enfermedades (hipocondría). Presentar un miedo excesivo a padecer cualquier tipo de enfermedad lleva al paciente a cuadros de ansiedad elevados. La sensación de padecer alguno de los síntomas y tener el pensamiento de haber contraído esa enfermedad propician ese estado.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad?

La respuesta de ansiedad puede manifestarse como síntomas corporales y/o a través de lo que pienso y también de lo que hago.

  • A nivel cognitivo los síntomas más comunes son: irritabilidad, estado de constante preocupación, impaciencia, sensación de no poder concentrarse o de tener la mente en blanco, inquietud persistente por temas cotidianos, dificultad para tomar decisiones, pensamientos negativos hacia uno mismo o hacia los demás, temor, miedo etc.
  • A nivel fisiológico los síntomas son: tensión muscular, sudoración, palpitaciones, taquicardia, molestias gástricas, sequedad de boca, dolores de cabeza, náuseas, mareos, reacciones de sobresalto y, por último, alteraciones del sueño.

Tratamiento de ansiedad con psicoterapia cognitivo-conductual

Los problemas de ansiedad se han convertido en uno de los principales motivos de consulta en atención primaria. Según la Organización Mundial para la Salud, se prevé que en 2020 sea la segunda causa de incapacidad en el mundo.

Cuando empiezo a observar que la ansiedad está empezando a condicionar mi vida, es el momento de solicitar la atención de un especialista en psicología para poder evaluar los factores que me han llevado a este punto y comenzar a aprender nuevas estrategias para poder evaluar y afrontar estas situaciones de modo adaptativo. La terapia cognitivo-conductual se ha mostrado muy eficaz para el tratamiento de la ansiedad.

Las principales guías de práctica clínica basadas en la evidencia científica, tanto internacionales como nacionales (como la del National Institute for Health and Clinical Excellence –NICE-), recomiendan la terapia cognitivo-conductual como el tratamiento de ansiedad de primera elección para el trastorno depresivo leve y moderado, el trastorno de angustia, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de ansiedad generalizada y las fobias específicas.

 

De este modo, señalan las ventajas tanto a nivel económico como de eficacia y eficiencia de la terapia cognitivo-conductual, demostrando una eficacia probada en un 80% de los casos y de mejoría en prácticamente la totalidad de los casos.

Si te encuentras en un estado de ansiedad, no dudes en acudir a un profesional que te proporcione la terapia psicológica adecuada. En nuestro Centro de Psicología en Madrid somos expertos  en el tratamiento cognitivo-conductual.

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