¿Qué es un mentiroso compulsivo?

señales con la palabra mentira y verdad

El comportamiento del mentiroso compulsivo se define por una tendencia a mentir repetidamente y de manera consciente con la finalidad de recibir aprobación o admiración por parte de los demás.

La persona que miente compulsivamente presenta una patología conocida como mitomanía o pseudología fantástica en la cual, puede llegar a alterar la realidad personal o su identidad para sustituirla por otra que la haga más aceptable a sí mismo.

Es, entre otros, el caso de un padre separado de su familia y sin contacto con sus hijos quien, ante la dificultad para asimilar su realidad y justificar su situación de deterioro social, personal y laboral ante los demás, elabora el falso relato de la muerte de su hijo, sintiéndose así digno de ayuda y compasión ante los otros, especialmente de su nueva pareja sentimental. Unido a ello la esterilidad de su nueva pareja, su sensación de fracaso en la formación de una familia estable y como padre lleva a este mentiroso compulsivo a crear la fantasía compensatoria de tener varios hijos con ella.

Sin embargo, no se trata de simple fantasía. En palabras de Kronfeld, “mientras el fantástico falsea el valor del mundo externo, para sí, el seudólogo falsea su valor, para el mundo ex­terno” (Schneider, 1980).

 

¿Cuáles son las motivaciones que llevan a alguien a mentir de manera compulsiva?

La mentira compulsiva es un reflejo de la inseguridad y es frecuente encontrarla en la base de personalidades inmaduras con una baja autoestima y unas habilidades sociales pobres.

La dificultad para aceptar la propia realidad y la necesidad de valoración y estima por parte de los demás hace que la persona encuentre, a través de la mentira, un mecanismo aparentemente eficaz para equilibrar su baja autoestima . Así, construye una identidad ideal en la que se siente válida, compensando su sentimiento de inferioridad, o que le permite huir de sus frustraciones afectivas.

El mentiroso compulsivo o mitómano puede constituirse como tes­tigo de cualquier acontecimiento o autor de hechos sorprendentes que puedan causar admiración en los otros. De este modo, aprende que mentir es efectivo, que le aporta algo positivo (atención, respeto y hasta admiración) y le exime de algo desagradable (sentirse poco válido o destacable), por lo que el ciclo se mantiene por refuerzo hasta que la mentira se instaura y se convierte en algo habitual, en una manera de comportarse.

 

¿Qué diferencia existe con la mentira “corriente” y la manipulación?

Desde la infancia aprendemos a mentir para evitar consecuencias negativas (un castigo, una situación vergonzosa, etc.), para conseguir una ganancia o para disculparse de una acción, ya sea a uno mismo o a otro. Y hasta de adultos mentimos para cumplir ciertos convencionalismos sociales a través de mentiras piadosas o inocentes que tratan de dinamizar las relaciones interpersonales. O mentimos para atraer la atención, lograr un beneficio, evadir una situación difícil o una responsabilidad, impresionar, exagerar alguna información o desinformar.

Algunas personas emplean la mentira como forma de manipular a los otros, falsificando volun­tariamente los hechos con objeto de ob­tener una ventaja, o escapar de una situación desagradable, con fines puramente egoístas.

A diferencia del mentiroso compulsivo, para quien las mentiras persiguen la motivación psicológica de compensar su baja autoestima, no está entre las funciones de la mentira “corriente” o la mentira manipulativa restablecer la autoestima.

 

¿Qué sucede cuando el mentiroso compulsivo es descubierto?

Al contrastar la irrealidad de sus relatos, el mentiroso compulsivo es capaz de aceptar y reconocer que miente. Al contrario de lo que sucede en los delirios psicóticos, el que miente compulsivamente no ha perdido el contacto con la realidad objetiva; intenta hacer creer a los demás que es como se imagina, mientras que el psicótico cree ser la persona imaginada.

Este modo de búsqueda de aceptación por parte de los demás puede producir, precisamente, el efecto contrario al deseado: cuando el mentiroso compulsivo es descubierto pierde credibilidad y se deterioran sus relaciones personales pudiendo llegar a ser rechazado y aislado. Este hecho hace que se confirmen sus ideas negativas primarias manteniéndose el ciclo de la baja autoestima y la dependencia de la mentira como modo de contrarrestar el malestar.

 

¿Puede cambiar un mentiroso compulsivo?

 

Para las personas que sufren esta patología es difícil tomar la iniciativa de cambiar o de buscar ayuda por este motivo, tanto por la propia dinámica adictiva generada a través de la mentira, como por el miedo a ser descubierto por su entorno. En el caso de descubrirse la falsedad de sus historias, es probable que sea un tercero el que motive la búsqueda de ayuda profesional.

 

Es vital romper el círculo vicioso de la mentira lo antes posible e iniciar un tratamiento para fortalecer la autoestima, adquirir habilidades sociales, aprender a resistir el impulso de mentir y reconstruir la identidad. De este modo, la persona que miente compulsivamente optará por una vida plena y satisfactoria. Además, la mentira compulsiva puede manifestarse en la base de un trastorno de la personalidad, así como cursar con otros desajustes de tipo ansioso o depresivo, lo que hace más necesario el tratamiento.

 

La terapia cognitivo-conductual resulta eficaz en la intervención sobre estos aspectos psicológicos.

 

Referencias

Schneider, K. (1980). Las personalidades psico­páticas. 8a ed. Madrid. Morata.

 

 

Santiago Cid Paz Psicólogo Clínico, orientación cognitivo-conductual. Licenciado en la Universidad Pontifica de Salamanca con Master en Psicología Clínica y de la Salud en la Universidad Complutense de Madrid. Experto en EMDR nivel I por la Asociación Española EMDR. Especialista en tratamientos de ansiedad.

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