¿Cuál es la diferencia entre angustia y ansiedad?

Mujer vestida de negro con el mar de fondo sintiendo angustia y ansiedad

 

La diferencia entre angustia y ansiedad es difícil de ver incluso para profesionales, pero es importante distinguir las emociones para poder gestionarlas de forma eficaz. Por ello, este artículo tratará de darte algunas claves para manejar mejor la angustia y la ansiedad.

En general podemos decir que la angustia tiene que ver con una intensa sensación de opresión, se nota en el estómago o en la garganta principalmente. Usamos la palabra angustia sobre todo cuando hablamos de algo que nos causa una fuerte sensación física aunque no seamos tan conscientes del pensamiento que estamos teniendo en ese instante. Sin embargo, cuando hablamos de ansiedad es más a nivel de pensamiento sobre una posible amenaza, sobre anticipar un peligro. Se sienten también reacciones físicas pero no tan intensas. Además, otra diferencia importante es que la angustia nos paraliza ante la situación, sentimos como agarrotamiento, cree que no puedes salir de ahí, como si estuvieras atrapado. Mientras que la ansiedad, te lleva a buscar una escapatoria, o una forma de evitar el peligro.

El término alemán Angst, empleado por Freud para referirse a un afecto negativo y una activación fisiológica desagradable, fue traducido al inglés como anxiety, pero en español y en francés tuvo un doble significado, ansiedad y angustia en el primer caso y anxiété y angoisse en el segundo. Con el desarrollo de la Psicología y la aparición de distintas escuelas y enfoques, ambos conceptos se han ido diferenciando. Hoy en día, la psicología científica se ocupa del abordaje de la ansiedad, mientras que las corrientes psicoanalíticas y humanistas usan con preferencia el término angustia. (Sierra, Ortega & Zubeidat, 2003).

El principal problema es que actualmente se siguen usando ambos términos de forma indiferenciada en el uso popular, por lo que nos cuesta distinguirlas cuando las estamos sintiendo y por ello nos es más difícil manejarlas.

López-Ibor (1969)  realiza una distinción entre ansiedad y angustia; en la angustia existe un predominio de los síntomas físicos, la reacción del organismo es de paralización, de sobrecogimiento y la nitidez con la que el individuo capta el fenómeno se atenúa, mientras que en la ansiedad cobran mayor presencia los síntomas psíquicos, la sensación de ahogo y peligro inminente, se presenta una reacción de sobresalto, mayor intento de buscar soluciones eficaces para afrontar la amenaza que en el caso de la angustia y, por último, el fenómeno es percibido con mayor nitidez (Sierra, Ortega & Zubeidat, 2003).

¿Qué es la angustia?

Como se ha mencionado, la angustia es una emoción que aparece cuando nos sentimos desesperados bajo una amenaza, pero se trata de una amenaza incierta, inespecífica, o difusa. Es una emoción compleja que se siente como algo visceral, se percibe un gran malestar, sin ir seguida de un comportamiento motor claro.

En este sentido la angustia también se asocia con la tristeza y con la frustración. Dos emociones que nos ayudan a aceptar una situación desagradable contra la que no es fácil luchar.

Por ello, se entiende que la angustia nos lleva a la paralización o el sobrecogimiento. Al sentirlo nos vemos incapaces de salir de ese estado, como si no fuéramos libres, despojados de la capacidad de reaccionar ante lo que nos atormenta.

En resumen, la angustia se conceptualiza como una emoción compleja, difusa y displacentera, presentando una serie de síntomas físicos que inmovilizan al individuo, limitando su capacidad de reacción y su voluntariedad de actuación; para que ocurra ésta, es necesaria la interacción entre distintos factores de tipo biológico, psicológico y social (Sierra, Ortega & Zubeidat, 2003).

¿Cuales son los síntomas de angustia?

El síntoma corporal más llamativo es el bolo esofágico o nudo en la garganta. También lo son los síntomas digestivos, o el malestar en el estómago. Pero también se dan síntomas similares a los de la ansiedad como taquicardia, presión en el pecho, palidez, calor, temblores, sensación de mareo, sudores, dolor de cabeza…

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad, como hemos explicado en otros artículos hace referencia a la emoción que surge al anticipar la mente una posible amenaza. Su raíz viene del miedo, que se da cuando hay un peligro inminente más específico.

La ansiedad puede ser desencadenada tanto por estímulos externos o circunstanciales como por estímulos internos, que son pensamientos negativos, recuerdos, imágenes…(ver articulo de ansiedad anticipatoria)

Se caracteriza por los síntomas cognitivos (pensamientos anticipatorios, catastrofistas), aunque eso desencadena los síntomas fisiológicos (taquicardia, hiperventilación, sudoración…) y también los motores (necesidad de huida o evitación). Estos tres sistemas actúan con cierta independencia entre sí pero están relacionados a su vez.

¿Cuáles es la diferencia entre angustia y ansiedad?

Según lo visto hasta ahora habrás podido notar que una de las principales diferencias es la forma de reaccionar, la angustia paraliza y la ansiedad lleva a la huida. Es decir, la reacción motora es diferente.

Los síntomas físicos puedes ser parecidos pero la angustia tiene más de visceral, no tanto de activación fisiológica para la lucha o huida, si no que la angustia se trata de un malestar más interno. Históricamente, la ansiedad estaba más basada en lo cognitivo, en pensamientos y preocupaciones. Mientras que la angustia se percibía más lo corporal que lo mental. Hoy en día, se estudia la ansiedad también por su componente fisiológico por lo que esta diferencia es menor.

Además, la angustia es una emoción mas compleja ya que su origen es más inconsciente y por tanto más inespecífico por lo que su gestión puede ser más complicada también.

Consecuencias de la angustia y ansiedad

La ansiedad y la angustia son un mecanismo necesario para la supervivencia, nos mantienen en alerta por si apareciera el temido peligro y así poder mantenernos a salvo. Por tanto, son una respuesta habitual con la que debemos convivir, ambas son saludables y es normal sentirlas en momentos puntuales de nuestras vidas. En psicología trabajamos para paliar la ansiedad o angustia patológica, que se manifiesta con una mayor frecuencia, intensidad y persistencia que la ansiedad o angustia normal. En ese caso ambas emociones dejan a la persona en un estado de agitación y malestar casi constante. Esto termina provocando estados de tristeza y frustración.

Cada vez la persona va dejando de hacer actividades que le gustaban, y va dejando de lado sus objetivos y valores personales. Con ello se acaba resintiendo su estado de ánimo, lo que conduce a tener menos motivación y energía para salir de este estado.

Por otro lado, al verse incapaz de manejar las emociones la persona acaba frustrándose con la situación y consigo misma por lo que baja la sensación de autoeficacia. Esto acaba dificultando de nuevo las posibilidades de resolución del problema.

Tratamiento de la angustia y ansiedad

El tratamiento debe ser siempre adaptado a la persona en concreto, para ello se estudian sus variables personales y sus circunstancias concretas.

Los primeros pasos siempre van dirigidos a que la persona entienda lo que le está ocurriendo, después vamos aplicando técnicas psicológicas para tratar los síntomas cognitivos, y físicos. Por último, no ocupamos de ir afrontando las situaciones difíciles del día a día que generan el malestar.

Si sientes que la angustia o la ansiedad te interfieren en tu vida cotidiana consulta con un profesional ya que tu problema tiene solución. En el Centro de Psicología Santiago Cid somos especialistas en problemas de ansiedad y angustia por lo que te ayudaremos a resolver el problema de forma eficaz.

 

Referencias:

Sierra, Ortega & Zubeidat. (2003). Ansiedad, angustia y estrés: tres conceptos a diferenciar. Revista mal-estar e subjetividade / fortaleza / v . iii / n . 1 / p . 10 – 59 /

https://hospitalveugenia.com/comunicacion/consejos-de-salud/sintomas-de-ansiedad-angustia-psicologo/

 

 

 

Santiago Cid Paz Psicólogo Clínico, orientación cognitivo-conductual. Licenciado en la Universidad Pontifica de Salamanca con Master en Psicología Clínica y de la Salud en la Universidad Complutense de Madrid. Experto en EMDR nivel I por la Asociación Española EMDR. Especialista en tratamientos de ansiedad.

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