Pensamientos intrusivos : Claves para manejarlos

pensamientos intrusivos

¿A qué llamamos pensamientos intrusivos?

Hablamos de pensamientos intrusivos cuando aparece un temor irracional centrado en determinados pensamientos. Recordemos que en las obsesiones se manifiestan en forma de pensamientos , imágenes o impulsos que aparecen de manera recurrente y están asociados a un gran malestar. La persona las vive como involuntarias, con carácter intrusivo, y es capaz de valorarlas como irracionales o exageradas, si bien, esta conciencia de enfermedad puede no estar presente en momentos de elevada angustia.

A menudo, el contenido de los pensamientos intrusivos está relacionado con  estar en peligro o que suceda algo malo a alguien, ejemplos de estos pensamientos intrusivos serían : (contagiarse de una enfermedad y contagiar a un familiar) pensamientos intrusivos violentos (dañar a alguien o a uno mismo, ser asaltado en casa, que arda el puesto de trabajo, etc.) o cometer un fallo con consecuencias graves (que un familiar enferme, ser despedido del trabajo o abandonado por la familia, etc.), también los pensamientos intrusivos de sexualidad ó pensamientos intrusivos de pareja ejemplos (quiero o no quiero a mi pareja),pensamientos intrusivos suicidas.

Al vivirlo de manera egodistónica (existe una disonancia entre lo que piensa y quiere la persona), la autoexigencia por controlar los pensamientos es muy alta. La inquietud que generan es tal que la persona intenta ignorarlos, suprimirlos o neutralizarlos llevándole a realizar a algún tipo de ritual a través de acciones manifiestas y observables o ejercicios mentales para eliminar su presencia o reducir el malestar que genera, lo que se conoce como compulsiones .

Las compulsiones no guardan necesariamente una relación lógica con las obsesiones. Un ejemplo es el siguiente supuesto: “Si no hago las cosas en un orden determinado mi familia será dañada”. No evitan que lo temido suceda, sino que están destinadas a aliviar la tensión que generan.

A corto e inmediato plazo resultan aliviadoras, pero a medio y largo plazo, resultan ineficaces y perpetúan el malestar y la ansiedad. La persona mantiene un elevado estado de alerta ante la mera anticipación de la aparición de niveles altos de ansiedad, convirtiéndose en un círculo vicioso. Cuanto más intenta hacer que desaparezcan, eliminar los pensamientos intrusivos o encontrar la causa de su aparición, mayor es la angustia que siente.

Cuando las obsesiones o compulsiones consumen mucho tiempo (más de una hora por día), o causan una intensa angustia o interfieren en forma significativa con las actividades diarias de la persona, se puede decir que se trata de un síntoma dentro de un cuadro mayor,  el Trastorno Obsesivo Compulsivo,  (pensamientos intrusivos TOC) al que nos hemos referido en entradas anteriores.

 

que son los pensamientos intrusivos

 

 

¿Por que los pensamientos intrusivos se convierten en obsesiones?

 

Creer que los pensamientos intrusivos se harán realidad

Ante un pensamiento intrusivo desagradable, aunque inofensivo, sobre un posible peligro futuro, algunas personas magnifican la probabilidad de que ocurra creyendo de que el pensamiento se hará realidad. A pesar de que la razón les dice “es difícil que pase”, su sensación les dice “está a punto de pasar”. Y algo que resulta posible (“si toco eso podría contagiarme”) se convierte en muy probable (“Si toco eso seguro me contagiaré”).

Del mismo modo, se magnifica la gravedad de las consecuencias, se viven como catastróficas. Se infravaloran los propios recursos para hacer frente a la amenaza y se subestima la posibilidad de recibir ayuda. Así, la reacción ante estas obsesiones suele ser “Tengo que impedir que esto suceda”.

 

Responsabilizarse de un resultado negativo

Las personas con pensamientos intrusivos catastrofistas que creen influir de algún modo en un resultado negativo se sienten completamente responsables de evitar las consecuencias del suceso que temen. Obvian otros factores diferentes a ellos mismos situándose como únicos responsables de su ocurrencia (“Si puedo impedir que algo malo suceda, yo soy el único responsable”). Aparecen así compulsiones dirigidas a reducir la tensión como rezar, hacer las cosas en un orden determinado, lavarse excesivamente, etc. Con el tiempo, la persona las realiza de forma automática. Piensa: “Si no lo hago, mis pensamientos intrusos se cumplirán y yo seré el culpable”.

Uno se puede sentir mal tanto por lo que hace como por lo que no hace. Cuanto más culpable se siente por tener pensamientos desagradables y más responsable se ve de sus temidas consecuencias, mayor es el malestar.

Seguramente, en la mayoría de las situaciones pasadas que han llevado a un resultado negativo del que te hayas sentido responsable, influyeron, en mayor o menor grado, otras personas y hasta el azar.

 

Estar completamente seguro

Hay personas que nunca llegan a estar completamente seguras de si han realizado bien o no una acción para evitar un resultado negativo. Para averiguarlo, se basan en sensaciones internas, emocionales, que son difíciles de medir y verificar como una sensación de estar totalmente limpio o el recuerdo de haber hecho algo, en lugar de basarse en hechos externos, que se pueden medir y cualquiera puede verificar, más racionales, como el número de veces que se ha hecho o no se ha hecho algo o el tiempo que se tarda en hacerlo.

Cuando lo posible es horrible, uno puede convencerse de que “más vale prevenir que curar. Se mantiene la idea de “Tengo que estar completamente seguro para poder estar bien”, por lo que se duda continuamente buscando la solución perfecta o tratando de evitar fallar al existir una baja tolerancia a la incertidumbre y baja autoconfianza.

Al no tener la certeza suficiente acerca de haber hecho bien o no algo, se realizan comprobaciones obsesivas dirigidas a reducir la incertidumbre, de forma repetitiva o en un orden concreto como asegurarse del cierre de puertas y ventanas o de que se ha puesto el freno de mano del coche, limpiar o lavarse excesivamente, vestirse siguiendo un orden determinado, repasar mentalmente lo que se ha hecho, contar, etc. En ocasiones se busca a alguien que garantice la seguridad. Si no lo comprueba, la persona cree que su tensión puede dañarle.

Si no se tiene la certeza suficiente de que la seguridad es evidente, se exagera la posibilidad de amenaza y se buscan evidencias de que algo es seguro, tomando por cierto que existe un peligro real. Así, la persona invierte la carga de la prueba falsando la hipótesis de que algo es seguro, en lugar de creer que no existe ninguna amenaza mientras no se demuestre lo contrario.

Los pensamientos intrusivos catastrofistas nos pueden hacer creer que existe un peligro real que hay que impedir cuando, en realidad, nos preocupa la posibilidad de que aparezca un peligro y hacemos algo para sentir alivio por esa preocupación.

 

¿Como manejar los pensamientos intrusivos?

como manejar los pensamientos intrusivos

En primer lugar destacar que si estos pensamientos se han convertido ya en obsesiones y afectan a tu vida diaria es recomendable acudir a un especialista, si todavía no es así algunas de estas pautas podría ayudar :

Los pensamientos no reflejan necesariamente realidades objetivas.

Que se te pase por la cabeza que habrá un suceso negativo no significa que vaya a ocurrir, necesariamente, ni tampoco que, si sucede, las consecuencias vayan a ser graves. Si crees que tus pensamientos anuncian fielmente lo que va a pasar en el amenazante futuro, lo más probable es que la amenaza sea producto de tu mente.

No luches por evitar los pensamientos automáticos

Tu cerebro está diseñado de tal manera que los pensamientos surgen de forma automática, tanto los positivos como los neutros y los negativos, sin que ese proceso requiera tu atención o planificación. No consiste en planificar cada uno de los pensamientos que quieras tener ni elegir cuáles no quieres que aparezcan.

Trabaja la atención que les prestas

Sin embargo, puedes elegir los pensamientos a los que prestar atención y a los que dar credibilidad en función de los hechos externos. Tambien es importante no darle vueltas constantemente preguntándonos ¿por que  tenemos pensamientos intrusivos?

Continua con tus actividades diarias

Es importante seguir haciendo lo que hacíamos hasta el momento de la aparición de los pensamientos intrusivos , especialmente para poder mantener adecuadamente el estado de animo.

Acude a un especialista para el tratamiento

Una vez que los pensamientos intrusivos se han convertido en obsesiones es muy difícil manejarlos adecuadamente y lograr que ya no nos generen ansiedad, por lo que acudir a un psicólogo especialista en obsesiones para el tratamiento de pensamientos intrusivos se vuelve necesario para valorar el caso y  lograr superarlo.

Si te encuentras en Madrid en nuestro Centro de Psicología trabajamos las obsesiones por lo que no dudes en consultarnos para poder valorar la posible intervención para lograr superar los pensamientos intrusivos.

 

Fuente:

Moreno, P. (2013). Dominar las obsesiones, 4ª edición.

Autora :

Leticia Martín Laffontan

11 de febrero de 2020

 

Santiago Cid Paz Psicólogo Clínico, orientación cognitivo-conductual. Licenciado en la Universidad Pontifica de Salamanca con Master en Psicología Clínica y de la Salud en la Universidad Complutense de Madrid. Experto en EMDR nivel I por la Asociación Española EMDR. Especialista en tratamientos de ansiedad.

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