Asertividad : ¿Qué es? 10 Claves para ser mas asertivo

Dos personas intercambiando información con asertividad

 

La comunicación es un fenómeno que está presente en las relaciones interpersonales de manera inevitable, por lo que tener asertividad es fundamental. Ya sea mediante el lenguaje verbal o no verbal, siempre estamos comunicando algo. Generalmente adaptamos nuestra manera de comunicarnos con los demás a factores como el contexto, los roles o el tipo de relación y vinculación. Sin embargo, las características personales guardan cierta estabilidad haciendo que exista un estilo de comunicación predominante en cada persona. La experiencia vital, los aprendizajes y las creencias adquiridas moldean en gran medida este estilo de comunicación.

Dos estilos antagónicos, el estilo pasivo (o inhibido) y el estilo agresivo, se pueden entender como los extremos de un continuo en cuyo término medio se encuentra la comunicación asertiva. El estilo pasivo (o inhibido) se caracteriza por una actitud de sumisión en la que la persona no defiende sus propios derechos y necesidades, no expresa sus sentimientos, considera que sus opiniones no son válidas, se somete a la voluntad de los demás tratando de evitar conflictos y dejando al otro decidir por él, sintiéndose herido y culpable. La persona que muestra un estilo agresivo se muestra indiferente ante los derechos, sentimientos, opiniones y necesidades de los otros, no los respeta, se siente en posesión de la verdad, domina a los demás y responde con agresión verbal y una actitud defensiva.

¿Qué es  la asertividad?

 

La definición de asertividad  sería defender los derechos, sentimientos, opiniones (sean correctas o no) y necesidades propias, respetar estos aspectos en los demás, en definitiva, elegir por uno mismo sin agredir al otro.

 

Las personas con un estilo de comunicación pasivo presentan una actitud que les impide expresar sentimientos. El miedo a los conflictos, el miedo a la opinión de los demás y la desaprobación o el rechazo o una baja autoestima se asientan en algunas creencias desadaptativas como “Las personas que se quieren no deben discutir o enfrentarse”, “Las personas queridas se sentirán dolidas si digo lo que pienso y siento”, “No debo provocar enfrentamientos porque me puedo quedar solo”, “No tengo derecho a expresar mis opiniones o sentimientos, he de satisfacer siempre a los demás y estar a la altura de sus expectativas”, “No debo expresar emociones desagradables, debo tener mis emociones bajo control o verán mis defectos”.

Con estos planteamientos, es muy probable que uno crea que no tiene derecho a decir “no” ante una petición, llevándolo a comportarse de forma condescendiente, acomodándose al gusto y voluntad de otros. Al no negarse y establecer ciertos límites, genera expectativas que son difíciles de deshacer, de manera que a largo plazo funciona como una “marioneta” que sirve a los demás. Sin embargo, ello no garantiza la aprobación por parte de los otros. La opinión que los demás tengan sobre nosotros no es algo que podamos controlar completamente. Nuestro comportamiento puede influir en la opinión ajena pero no la determina en ningún caso. Así, alguien puede tener una opinión negativa acerca de ciertos aspectos de otra persona, a pesar de que esta hace esfuerzos inmensos por agradarle. Y viceversa, podemos percibir de manera muy positiva a algunas personas, aun cuando no tratan de agradarnos con su comportamiento. En gran medida, la dificultad estriba en aceptar a cada persona con lo que consideramos sus “defectos” y sus “virtudes”, en integrar los aspectos que nos parecen positivos y negativos, en lugar de percibir a los demás como “buenos” o “malos”, y creer que nos percibirán de ese modo. De hecho, mantenemos relaciones satisfactorias incluso sin necesidad de que nos agraden todos los aspectos de la otra persona.

En la misma línea, cuidar la relación con uno mismo pasa por expresar nuestro desagrado y pedir cambios con asertividad, aun sabiendo que los demás tienen derecho a negarse ante nuestras peticiones. Cuando existen dos opiniones contrapuestas surge un conflicto. Los conflictos se perciben en ocasiones como grietas que deterioran las relaciones, si bien, un conflicto bien gestionado hace crecer una relación y la fortalece. En dicha gestión cobra gran importancia nuestro estilo de comunicación. Si la calidad de la comunicación se contamina, por ejemplo, con ataques mal planteados, se pierde perspectiva, no se resuelve adecuadamente y se deteriora la relación.

En las personas que se comunican de manera agresiva se observan algunas de estas características: Creen tener la razón y que el otro se equivoca, sin importarle qué piensa y siente. No ven cómo contribuye a un problema por no comprender cómo influye su conducta sobre los demás. Culpabilizan a los demás y creen que los otros le tratan de forma injusta y que merecen un mejor trato. No soportan las críticas, discuten y se defienden de los mensajes negativos en lugar de tratar de buscar un punto de verdad en la opinión del otro. Se frustran cuando no consiguen las cosas en el momento en el que se desean sin importar lo que los demás sienten y piensan. Creen que los demás se aprovecharán de ellos.

 

10 Claves para ser mas asertivo

 

Pautas para mejorar la comunicación aspecto básico de la asertividad

 

Cuando algún aspecto de otra persona nos resulta molesto y tratamos de generar algún cambio a través de una crítica , en ocasiones nos centramos en el comportamiento del otro mediante reproches, mandatos y acusaciones, entorpeciendo la comunicación con “mensajes tú” en lugar de expresar en forma de “mensajes yo” nuestras opiniones, necesidades, deseos y emociones, sin culpabilizar ni reprochar a la otra persona.

Una crítica constructiva  persigue generar un cambio a partir de la asertividad. Empleando expresiones como “creo que…”, “me gustaría que…”, “me siento…”, “en mi opinión…”, cuidando el tono de voz y el lenguaje y evitando evaluar, interpretar, culpabilizar o usar “deberías”, se cuida la comunicación y la relación con la otra persona, así como la relación con uno mismo.

Un método sencillo para hacer una crítica constructiva con asertividad en seis pasos es el siguiente:

Busca el momento adecuado para hacer criticas

Describe la situación o comportamiento que te disgusta o molesta sobre la otra persona:

“Te pasas el día con el móvil y me ignoras cuando te hablo.” (mensaje tú)

Trata de describir lo que te molesta expresando cómo te hace sentir a ti, sin centrarte en su comportamiento

(“me siento… cuando…”): “Me siento ignorada cuando te hablo mientras estás con el móvil.” (mensaje yo)

Empatiza, traslada al otro que comprendes su situación :

“Entiendo que muchas veces estás atendiendo cuestiones importantes de trabajo”.

Reconoce tu parte de responsabilidad:

“Y reconozco que te interrumpo mucho.”

Ofrece y pide soluciones

(“¿qué te parece si…?, ¿qué se te ocurre que podríamos hacer?”): “¿Crees que durante las horas que pasamos juntos podrías hacer algunas pausas?”

Cuando recibimos críticas por parte de los demás tendemos, en ocasiones, a negar el punto de vista de la otra persona o a defendernos con otra crítica. De nuevo, la comunicación se contamina y el conflicto se agranda siendo cada vez más complicada su resolución. Observemos estas seis recomendaciones para recibir críticas:

En principio, no niegues ninguna crítica.

Concreta con preguntas, pide más información sobre lo que se te pide cambiar:

“¿A qué te refieres?”, “¿cuándo ha ocurrido eso?”, “¿qué te molesta exactamente de mi forma de actuar?”

Diferencia el “hacer” del “ser”:

“Tienes razón, llegamos tarde por mi culpa, pero sabes que normalmente no suelo ser impuntual.”

Empatiza, traslada al otro tu comprensión:

Entiendo como te sientes.”

Ante alguien que trata de imponer su punto de vista, emplea la técnica Banco de niebla:

Reconoce que el otro puede tener razón, pero mantén tu postura.: “Quizás tengas razón, pero a pesar de ello este es mi punto de vista.”

Si no es el momento adecuado, aplaza la respuesta: “Mira, este es un tema muy polémico entre nosotros, si te parece lo dejamos ahora, que tengo trabajo y lo hablamos más tarde”

 

Aprender a comunicarse de manera asertiva requiere un esfuerzo personal y cierto entrenamiento. Comunicarse sin someterse y sin dominar tiene su recompensa, tanto en la relación con uno mismo como en las relaciones con los demás. ¿Te atreves a ponerlo en práctica?

 

Autora :Leticia Martín Laffontan.

 

Referencias

Burns, D. (2006) Adiós, ansiedad. Barcelona, España: Ed. Paidós.

 

Para más mas información acerca de asertividad :

https://www.insst.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros/601a700/ntp_667.pdf

¿Como mejorar mi autoestima?

¿Cómo tengo la autoestima baja o alta?

Santiago Cid Paz Psicólogo Clínico, orientación cognitivo-conductual. Licenciado en la Universidad Pontifica de Salamanca con Master en Psicología Clínica y de la Salud en la Universidad Complutense de Madrid. Experto en EMDR nivel I por la Asociación Española EMDR. Especialista en tratamientos de ansiedad.

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